No es que me haya vuelto metrosexual ni mucho menos, pero tengo que reconocer que el tiempo no pasa en balde por mi cara y ya me veo arruguillas por todas partes y estoy empezando a probar, timidamente, lo de darme cremas en la cara. Es algo que no me gusta mucho porque nunca me ha gustado pringarme con cremas pero mi mujer me ofreció un día una crema hidratante de Yves Rocher de las de rápida absorción y la probé. Tengo que reconocer que olía tremendamente bien y, para mi sorpresa, sí que pareció hacer algún efecto en mi piel, tensándola un poco y dándole algo de brillo que había perdido.Si mi mujer me dió una lección ese día yo no tardé en darle otra cuando le demostré que vía online se podían comprar sus productos de belleza favorítos más baratos que en la tienda a la que iba si usas un código privilegio Yves Rocher.
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